— Siempre existe una carencia que suplir, así funciona nuestra máquina de desear, siempre hambrienta y descompuesta, al acecho de la próxima víctima por la cual dejarlo todo y volver a empezar, siempre buscando algo más que ambicionar y obtener de aquello que ni siquiera existe metafísicamente en algun lugar recóndito de nuestra existencia.
La Verdad sobre lo que deseamos solo reside en nuestros sueños.
Los destellos de lucidez son escasos últimamente, es como si realmente esta ciudad estuviese cubierta de una capa invisible de látex que paraliza la inquietud del inconsciente de aquellos que pretenden cultivarla.